domingo, 28 de junio de 2026

MIS DIAS CON ALFONSINA

 


Muchos años hace ya, que a mi vida la circunda un halo de cierto paralelismo, ciertas semejanzas con la de Alfonsina Storni. Por una extraña casualidad, o quizá es mejor decir, causalidad, ciertos hilos invisibles se fueron tejiendo para que, de algún modo, me encontrase vinculada a su obra y más tarde, aunque fuere por medio de la dramaturgia, a su vida.

Cabe, en primer lugar, hacer una breve reseña acerca de quién fue Alfonsina Storni. Fue una poetisa y artista nacida en Capriasca, Suiza, el 22 de mayo de 1892 pero a muy temprana edad la vida la condujo hacia este país - tenía apenas cuatro años.Pasó su primera infancia en Santa Fe, y luego vivió en  Rosario y en Buenos Aires. Siendo una niña trabajó como mesera, lavaplatos, costurera y obrera. Tenía trece años de edad, cuando, en el barrio de Pichincha  fue mesera en el bar de su tío y se unió a una compañía de teatro con la que recorrió buena parte del país. Desde muy pequeña, empezó a escribir poesías bajo el seudónimo de Tao Lao. Al regresar a Rosario decidió estudiar magisterio. En efecto, se recibió de maestra y ejerció la docencia  en Rosario, en el Teatro Infantil Lavardén, y luego se trasladó a Coronda para ejercer como maestra rural. Fue en ese entonces cuando empezó a publicar sus poesías en las revistas literarias Mundo Rosarino y Monos y Monadas y en el diario Mundo Argentino. En 1911 viajó a Buenos Aires donde trabajó en la revista Caras y Caretas. Tuvo una marcada veta artística como cantante y actriz, de hecho llegó a cantar en diversos eventos, también en bares nocturnos, lo cual no estaba muy bien visto para la sociedad de la época. 

Hay una anécdota sobre sus actuaciones artísticas que involucra a esta ciudad de San Lorenzo. A mí me la refirió Alba Pérez, escritora sanlorencina ya fallecida quien fue integrante del taller literario que lleva su nombre y que yo tengo el gusto de coordinar hasta el día de hoy. Se dice que una noche ella tuvo que cantar en el colegio “San Carlos” y cuando subió al escenario, al notar que alguien del público hablaba con otros mientras la miraba con desdén, como criticándola, ella, ofuscada, se bajó del escenario y salió corriendo del lugar abandonando el espectáculo.

Tenía de por sí carácter fuerte y un espíritu liberal, de avanzada, comparado con las mujeres de su época, eso la llevó a mantener relaciones eróticas poco convencionales, ya que no creía en el matrimonio. Fue así que mantuvo una relación clandestina con un hombre casado y, producto de esa relación, tuvo un hijo de soltera, llamado Alejandro.Este hecho la enfrentó a  los prejuicios de la época, de los que, sin embargo, logró siempre salir airosa, aunque, en sus escritos, principalmente, en sus crónicas, de fuerte contenido crítico, dejaba entrever o  manifestaba abiertamente, su fastidio o dolor, para con esas actitudes o situaciones que, sin embargo, al parecer, le daban fuerza  para seguir escribiendo, publicando o actuando. En efecto, como colaboradora del diario LA NACIÓN allí también, bajo el seudónimo de Tao Lao, publicaba crónicas literarias con un fuerte contenido crítico para con las mujeres de la sociedad de su época.

A continuación, comparto fragmentos de algunas de ellas, extraidas del libro “Urbanas Y Modernas”, el cual recopila algunos de los más célebres textos publicados por Alfonsina Storni entre 1919 y 1921 : 

LAS CREPUSCULARES (fragmento)

De 17 a 18 de la tarde, a la hora elegante en que la luz huye de las calles de Buenos Aires y se encienden los focos de las grandes casas, por la calle Florida se mueve una romeria de gente. 

Ellas, las refinadas porteñas crepusculares, caminan por las aceras: ellos van por la calle.

Los pies de aquellas son una especie de extendida epidemia de marrón, en azul o en topo: los zapatos se han  enfermado de estos tres colores y las medias dóciles se han dejado contagiar también por los tonos de modas.

Transportan estos zapatos a sus dueñas, dos o tres veces a lo largo de la calle Florida y las depositan frente a las grandes tiendas de vistosos escaparates.

Allí están las sonrientes muñecas con las plantas rígidas dentro del muerto y frío zapato, vistiendo lujosos kimonos, regias salidas de teatro, severos vestidos tailleur, graciosos visos de seda bordados, y espumosos peinetones, etc.

Y las muñecas dicen, así, tan tontas como parecen:

  • Entre usted, señorita paseante

Arriba las hay de carne y hueso y se pasean, y llevan espléndidos vestidos que se pueden apreciar por los cuatro costados. Por la derecha, señorita, tome usted un ascensor, ¿se anima?

Y los zapatos azules, marrones o grises transportan entonces a sus dueñas hasta un ascensor, en el cual pende un cartelito que dice: modelos a tal, tal y tal hora …”

LA IMPERSONAL (fragmento)

¿Quien es la impersonal? Todos la conocemos: es la eterna imitadora, abundante en toda gran ciudad y superabundante en la pequeña ciudad que de gran ciudad oficia.

Es la muchacha que imita a sus heroinas de novela, y se suicida por un fútil amorío o lleva en verano sombrero de terciopelo, y en invierno, zapato de seda; es la muchacha que imita el peinado de su señora y la señora que imita la esfinge desde un palco caro, y la empleada que quere ser confundida con la niña bien que se viste como su artista preferida, y la artista que se empeña en parecer una colegiala, y la colegiala que une a su cabello suelto los tacos desmesurados …”

LA EMIGRADA (fragmento)

Entre las gentes que llegan a estas tierras como emigrantes, hay un tipo genuino: el de la muchacha que viene sola.

Esta muchacha es la que se queda en las grandes ciudades como criada familiar o en los institutos de salud e higiene como mucama.

Es la misma que, en las romerías y bailes populares, sufre el vértigo del terruño y al compás de la amada música regional se olvida de los plumeros y las cacerolas, resucitando así su ambiente familiar …” (1)


En 1916, contra todas las dificultades,  publicó su primer libro “La inquietud del rosal” con el cual pronto ganó reconocimiento. De hecho, tanto con este libro como con Languidez, publicado en 1920, recibió importantes premios. Su situación económica comenzó a mejorar y ella, a ganar prestigio, participando como invitada en importantes eventos literarios nacionales e internacionales. De hecho, en “ Alfonsina Storni” Antología póstuma de Carlos Alberto Andreola, publicada por Editorial Nobis en 1963, aparece una foto de conjunto obtenida en ocasión de una comida servida en honor del poeta español Federico García Lorca y del poeta chileno Pablo Neruda organizada por los miembros del P.E.N. Club de Buenos Aires, en enero de 1934. Allí se la puede ver a Alfonsina y a los homenajeados además de otros poetas y personalidades de la época. La foto pertenece al archivo gráfico de la Nación. 

(Foto de referencia) 

Por entonces estableció una gran amistad con José Ingenieros, Horacio Quiroga, Benito Quinquela Martín, entre otros y gracias a sus importantes premios literarios obtuvo un amplio reconocimiento en todos los países latinoamericanos,

En cuanto a la relación que mantuvo con Horacio Quiroga, la cual fue muy intensa y particular, se podría decir que forjó con él una profunda amistad surcada por el amor,según nos cuenta Helena Corbelline, en su libro “La vida brava: los amores de Horacio Quiroga”, tomándole prestada la voz narrativa a María Elena Bravo, segunda esposa de Horacio Quiroga : “ … Durante mi primer año de casada, me inquietó Alfonsina. Rubia, de ojos pequeños, mentón saliente, nariz respingona y dientes separados, no era exactamente bonita. Pero hacía diez años, cultivaba la amistad con Horacio. En verdad, era su única amiga mujer. Se aparecía los fines de semana por las tardes, agitada por la caminata de la estación hasta el chalet, se hamacaba en la reposera y jugaba al ajedrez. Me parecía muy raro que teniendo mi marido la debilidad que tenía por mi género , hubiese mantenido la relación con Alfonsina en el terreno de la amistad estricta.

Yo tenía razón: eran más que amigos. A él nunca pude arrancarle la historia completa. Entiendo que, por dos motivos : el primero, fue por cuidar el honor de la dama en cuestión, delicadeza que no tuvo  en ningún otro caso y que demuestra el respeto que sentía por aquella mujer extraordinaria. El segundo motivo era para no alarmarme a mí con celos inútiles o generar situaciones incómodas. Alfonsina era como una tía para los hijos de Horacio  e incluso su hijo Alejandro Storni , era el mejor amigo de Darío y pasaba largas temporadas en casa. Crear un mal clima entre nosotras, un nubarrón tempestuoso, hubiese hecho peligrar todo aquel mundo de afectos delicadamente construido.”(2) 

Más adelante, en este mismo libro, la autora narra los celos que sentía Horacio por otro gran amigo de Alfonsina, el artista plástico Benito Quinquela Martín quien estaba muy enamorado de ella, y a quien ella le confiesa que Quiroga antes de partir para Misiones, agobiado por tanta exposición pública debido a su trabajo como Cónsul de Uruguay en Argentina, le propuso acompañarlo, propuesta que no rechazó de plano, sino que, le contestó que lo pensaría, aunque la propuesta la halagó. Todo esto le refirió a Quinquela, más aún, le pidió su opinión al respecto, y él le respondió: “- ¿Irse a la selva con ese loco?¿ Se da cuenta de lo que significa, Alfonsina?¿Dónde leerá sus poemas?¿A los lagartos entre las ruinas jesuíticas?”(3)

Alfonsina entonces decidió rechazar la propuesta. Sin embargo, esta situación de la partida de Horacio y luego su ausencia prolongada -de hecho, aunque había dicho que se ausentaría por un mes y medio, demoró más de seis meses en retornar, atrapado por un nuevo amor con una joven estanciera casi adolescente, hija menor de una familia venezolana, los Palacios, llamada Ana María,  radicada en San Ignacio, cuyo. nombre era el mismo que el de su esposa muerta por haberse suicidado, lo cual pudo haber influido en su loco amor hacia ella- , todo esto, decía,la sumió en una profunda depresión, este hecho, sumado al asunto de su enfermedad. 

Enferma de cáncer terminó con su vida ahogándose en la playa  de La Perla, en Mar del Plata, el 25 de octubre de 1938.

    (1)Extraído del libro : “Urbanas y Modernas” Crónicas periodísticas de Alfonsina Storni

   (2)Extraído del libro “ La vida brava: los amores de Horacio Quiroga “ de Elena Corbelline

       (3) Extraído del mismo libro


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Ahora bien, como antes dije, siento que hay un cierto paralelismo entre las situaciones de vida que me han tocado en suerte vivenciar, y las de ella, como también, que el destino ha querido de algún modo, ponerme en contacto, primero, con parte de su obra y luego, con el conocimiento de su vida. 

En primer lugar, al ir hacia atrás, en mi adolescencia, aunque atravesé un período de extrema timidez, ya que empecé a sentir mucho complejo con mi altura, y luego, a caer en un principio de anorexia, eso comenzó a cambiar después de los quince años. Me convertí en una joven mucho más extrovertida, y a interesarme por la moda y todo lo que a nivel cultural percibía como futurista, de avanzada. Eso me llevó también a ejercer cierta rebeldía con respecto a lo que se imponía en el mercado y en la sociedad en materia de moda. Por ejemplo, cuando todas las chicas usaban faldas por debajo de la rodilla, en los 80, yo empecé a usar faldas cortas con volados porque había leído o visto en revistas que ya se usaban en Europa, y así, en otros aspectos, como, por ejemplo, animarme a salir sola a bailar cuando nadie lo hacía. Aún así, terminé el colegio secundario sin saber qué quería estudiar. Entonces empecé con la carrera de Técnico Superior en Administración de empresas y luego, al recibirme, a cursar la de Contador Público Nacional. 

Empecé a escribir casi al mismo tiempo que a estudiar y a hacer teatro. Ya por ese entonces había cambiado de carrera.Estaba en cuarto año de la de contador público nacional cuando algo en mí interior estalló, una especie de urgencia por ir hacia adentro, a atender un poco más mi mundo interior en lugar de estar enfocada en lo externo, en las necesidades concretas y sobre todo, en la de ganar dinero. El caso es que terminé pasándome a periodismo, y debido a esto, más precisamente, a que teníamos que ganar elocuencia y desenvoltura a la hora de presentar las noticias en las prácticas de una materia llamada “discurso oral”, por sugerencia de nuestro profesor, empecé a hacer teatro y eso a su vez me condujo a leer literatura, en lugar de textos académicos o, en mis ratos libres, obras de psicología. 

Con la escritura, empecé a destacarme en poesía ganando el 1° premio de poesía inédita “ciudad de Rosario” organizado por la Editorial “Urano 2001” en el año 1991.Este hecho me llevó a conocer a Andrea Rodrigo, que por entonces era periodista y cubría el área de Cultura de esta ciudad y de la zona, con el suplemento “Claroscuro” que ella dirigía y aparecía en el períodico “Síntesis” de San Lorenzo. Con ella más tarde trabajé como colaboradora en dicho medio gráfico y luego, en la revista “Piedra Libre” que también ella dirigía. Fue Andrea quien comenzó a hablarme de Alfonsina pues le tenía mucha admiración como poetisa pero también, como mujer y tuve un primer acercamiento a su obra poética, en un taller literario que ella dictaba en la Sociedad Teosófica de mi ciudad. Tiempo después, con mis hijos en edad escolar, comencé a frecuentar un grupo de lectura que funcionaba en la biblioteca de la escuela “Martin Miguel de Güemes” , establecimiento educativo donde mi hija Julia era alumna. La directora del establecimiento quien además era escritora, Cristina Sabini, fue quien me invitó a concurrir. Allí conocí a otros escritores muy buenos de mi ciudad, Ruben Tron, Dante Sandrigo, el doctor Carlos Vetorello, Víctor Lasala quien era apenas un adolescente y ya sorprendía con sus poesías, Graciela Barabani, Alba Pérez, Alba Brok… Fueron estas  últimas quienes me hablaron sobre otro taller que integraban  y que se hacía en la casa de Alba Brok. Se habían quedado sin coordinadora porque la que tenían se iba a vivir a Rosario, ¿y quien podía haber sido esa coordinadora anterior? Nada menos que la misma Andrea Rodrigo … Cómo se llamaba el taller literario en cuestión? Alfonsina Storni… Yo ingresé a coordinar con la idea de que sería temporaria mi presencia y resultó ser que, hasta el día de hoy sigo siendo su Coordinadora. De esto hace ya unos veinticinco años…

Debieron pasar unos cuantos años más hasta volver a vincularme con la figura de Alfonsina, esta vez, por medio de la actividad teatral. 

Cuando mis hijos tuvieron la edad y la independencia suficiente, pude volver a las tablas. Fue de la mano del grupo de teatro independiente Venialtren, bajo la dirección de Graciela Molina, invitada por mi amiga y colega en las letras y en el arte, Stella Maris Sandoval. La propuesta teatral llamada “Alas Cultivadas”, era un trabajo de creación grupal donde cuatro mujeres de la historia y la cultura de Latinoamérica reflexionan sobre su propia existencia y revelan la lucha en común que tienen en pos de la igualdad de derechos de la mujer con respecto al hombre, cada una, desde su lugar: Rufina Alfaro (Panamá), a cargo de la actriz Marcela Zuvella, y Minerva Miraval(República Dominicana), por Stella Maris Sandoval, la primera, desde la lucha armada, la segunda, desde la intelectual, quien terminó siendo asesinada, ella y sus hermanas, por la dictadura de Rafael Trujillo; Gabriela Mistral (Chile), por Marta Orgiassi y Alfonsina Storni (Argentina) interpretada por mí, luchadoras feministas desde la pluma. 

La estructura de la obra estaba conformada por cuatro monólogos previos, uno por cada mujer y dos escenas finales donde todas interactuamos. 

Debo confesar que, si bien pude imaginarla a Alfonsina, dándole corporeidad y prestando su voz en un tiempo relativamente breve, me costó bastante realizar la parte que habla sobre su enfermedad y su posterior decisión de suicidarse. Fueron por entonces, días de tristeza, de insomnio… Es que a mí también me tocó en suerte padecer el estigma de ser madre soltera con apenas veintiún años y tener que salir a trabajar cumpliendo de algún modo  un rol paterno siendo mi madre quien quedaba al cuidado de mi hijo mayor. Muchos años después, en el año 2007 también tuve cáncer como ella, aunque yo sí lo pude superar. Hoy en día, al releer algunas de sus poesías, éstas han adquirido para mí una nueva dimensión semántica. He llegado a apreciar y valorar mucho más su lirismo, como también, analizar su obra con mayor profundidad. En tal sentido, en el año 2015, dentro del taller literario nos adentramos en el análisis de algunos de sus poemas y a estudiar un poco más su obra, lo que derivó en la publicación del cuadernillo n° 5, en nuestro 15vo aniversario, dedicado a su obra literaria. 

Se puede decir al respecto que su obra lírica de la primera hora estuvo atravesada por la corriente estética del modernismo y del post-modernismo para luego evolucionar hacia los movimientos de vanguardia. 

También escribió novelas breves, cuentos y piezas de teatro aunque, sin dudas, fue su obra poética la que más trascendió y le dió el prestigio que obtuvo a lo largo de su vida. 

Entre sus obras se destacan, además de su primer libro, La inquietud del Rosal (1916), El dulce daño(1918), Languidez (1920), Ocre (1925), Mundo de Siete Pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938). 


Puedo decir a modo de conclusión que Alfonsina Storni fue una mujer de avanzada para su época, tanto por su forma de vivir como por su arte y su obra literaria, marcada por su extrema sensibilidad, lo cual ha llevado a que muchos la consideren el arquetipo de la mujer valerosa, independiente, vanguardista y una de las primeras mujeres feministas de este país, ya que muchas de sus poesías están influenciadas de modo evidente por las ideas de este movimiento. Todas esas cualidades suyas hacen que me sienta tan identificada, especialmente, en lo que respecta a su vida, dura al principio pero luego, llena de vivencias intensas y variadas, como lo es, la mía. Al menos, así lo siento yo.

 Alfonsina, desde ese lugar, hasta el día de hoy nos sigue interpelando, e invitando a las mujeres artistas y luchadoras por nuestras convicciones,“a no bajar los brazos, siempre, a seguir”(4) 


A continuación compartiré tres de sus mejores poemas extraídos de la Antología poética “ Si quieres besarme… besa” de Editorial Planeta, publicada en el año 1996. 


Vida

Mis nervios están locos,en las venas. 

La sangre hierve, líquido de fuego. 

Salta a mis labios donde finge luego

La alegría de todas las verbenas. 


Tengo deseos de reír; las penas, 

qué he de domar a voluntad no alego, 

hoy conmigo no juegan y yo juego

Con la tristeza azul de que están llenas. 


El mundo late; toda su armonía

La siento tan vibrante que hago mía

Cuanto estancio en su trova de 

Hechicera. 


Es que abrí la ventana hace un momento

Y en las alas finísimas del viento

Me ha traído su sol la primavera! 


La inquietud del Rosal

El Rosal en su inquieto modo de florecer

Va quemando la savia que alimenta su ser

Fijados en las Rosas que caen del rosal:

Tantas son que la planta morirá de este mal! 

El Rosal no es adulto y su vida impaciente

Se consume al dar flores precipitadamente. 


Voy a dormir

Dientes de flores, cofia de Rocío, 

Manos de hierbas, tú, nodriza fina, 

teniendo prestas las sábanas terrosas

Y el edredón de musgos escarpados. 


Voy a dormir, nodriza mía,acuesta me. 

Ponme una lámpara a la cabecera;

una constelación, la que te guste;

todas son buenas;bajala un poquito. 


Déjame sola: oyes romper los brotes… 

te Acuña un pie celeste desde arriba

y un pájaro te traza unos compases


para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:

si él llama nuevamente por teléfono

le dices que no insista, que he salido. 


Este, su último poema, ha inspirado la famosa canción “Alfonsina y el mar” de Argel Ramírez, que ha sido y es interpretada por infinidad de artistas. 

(4) Extraído de la canción “ Las cosas tienen movimiento”de Fito Para. 

Otras fuentes consultadas: Wiki pedía

Suplemento especial de la revista Billiken del año 1999



Olga Beatriz Severgnini - Escritora y artista- Coordinadora del taller literario Alfonsina Storni de San Lorenzo desde el año 2001 hasta la fecha

San Lorenzo - 30 de noviembre de 2025