domingo, 3 de mayo de 2020

BAGATELLES


                                      PEQUEÑAS COSAS
"Aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas ..." (Joan Manuel Serrat)
Destellos de tu amor viajan
a la velocidad de la luz
y me abarcan.
Me embriaga ese perfume que imagino
mezclado con el aroma de la sal
                                                      del mar,
cada destello es el fulgor de tu mirada,
el sabor que percibo de tu piel.
Ardo de amor por vos
como hacía tiempo, no me pasaba
esto que siento sólo se compara con
la totalidad del amor divino cósmico...

2) Desde que estás en mi vida
todo parece más sereno
                          más bello
                          más vívido
hasta he podido volver a mí
ante esta nueva esperanza
de que acaso me percibas
como yo
en la clandestinidad del secreto, el encierro, el silencio
la distancia
el encuentro inminente, aún
¿Será, algún día?

III) Al principio era sólo atracción
erotismo sórdido, embriagador
 hoy
son estas lágrimas dulces como la miel
tuyas, mías
el brillo de tus rugosidades
                        tu mirada
el carmín de tus labios carnosos
y esa voluptuosidad
esa empatía
ese encanto que brota de tu piel
al desnudo
 tus ojos, al desnudo
 tu amor libre como las aves
 o las algas, los moluscos, los hipocampos
 juntos para siempre
en plenitud ...
 Poesía
 en tí confío
como el eslabón perdido
que ni el tiempo, ni la distancia
nos separen
                                                                         San Lorenzo, 15/04/2020
                                                                                                    Olga Severgnini

miércoles, 15 de abril de 2020

ENTRE EL DERRUMBE, EL AMOR, COMO UN ACTO DE FE, DE ESPERANZA



1 - Como en un sueño
una triste, rotunda pesadilla
la humanidad comenzó a derrumbarse
víctima de una peste creada por ella misma.
Me cuesta aceptar que esto es real,
dicen que la realidad supera toda ficción,
esta tragedia es prueba fehaciente de ello.


2) Un día la mutación de un virus gripal surgió
en un país remoto
y al otro, se tornó una brutal pandemia
haciendo estragos aquí y allá
lo peor  es que esto recién empieza
puede significar, dicho de otro modo
que quizás no volvamos a vernos
unos con otros
que el aislamiento social sea DEFINITIVO.
3 - Con tan sólo imaginar
la vida sin más abrazos, ni besos, ni intimidad
con otras personas excepto las que habitan con uno
que  la vida se pudiera reducir a un mero transcurso
entre cuatro paredes
 conviviendo sólo  con quienes uno eligió
                                      al comienzo del aislamiento
me entristece,
 pensar en lo prófetico que ha sido Aldous Huxley
en su "Mundo Feliz" (*)
al plantear una vida de seres humanos aislados unos de otros
divididos en castas
sin mantener vínculos entre una casta y la otra
(salvo, para cosas puntuales)
con nacimientos in vitro
con manipulación genética
y relaciones carnales prácticamente nulas,
como está, casi, ocurriendo hoy ...
Me da, escalofríos ...
 y lloro por las noches


5) En una de esas incursiones en Redes Sociales
"te vi" ( como diría Fito)
llegaste para iluminar mis días
y desde entonces
caí presa en tu red de cazador furtivo,
ávida de ti,
del sabor de esos labios tentadores
de esa piel cobriza
con el sabor incierto y embriagador del mar,
 tu cuerpo al  desnudo, lascivo, me invita
a jugar, a sumergirme en  tu erotismo, en llamas,
tus ojos verde mar, en cambio
me embriagan y me arrastran
hacia un sueño etéreo,
un sortilegio de bruma, de magia,
de atardeceres en paz,
 de mar color turquesa,
con aroma a café, a esperanza...
y me entrego a la vivencia, más que, a la creencia
 amar mientras la vida lo permita ...

domingo, 22 de marzo de 2020

CARRERA CORTA



Los ojos del hombre bajo buscaron los del otro e intentaron una pregunta muda y última, pero aquellos otros ojos, con su áspera devolución de muerte, la dejaron filtrarse en el aire hasta desvanecerse. Entonces, como dando un último manotazo de ahogado, tropezó con algo, probablemente una piedra, y cayó. Todo se confundió, se volvió un espacio oscuro, una suerte de fosa en la que yacía maniatado de pies y manos, y su boca, oprimida por una tela, apretada.
Aquel hombre, a duras penas lograba reunirse aún  con sus pares en lugares secretos – tenían prohibido divulgarlos, el peligro reinaba en todos lados, más aún, se olía, sobre todo, por las noches, o a la madrugada, cuando no quedaba nadie  sin requisar, en los molinetes de los subtes o en las paradas de los ómnibus, a la hora de viajar para ir al trabajo -. Mi tía Inés, la enfermera, solía contar cómo, con indignación, a veces, hasta, con miedo, debía soportar, todos los días, los controles- .
La guerrilla y la persecución se habían recrudecido y ya no era posible continuar con las reuniones, no convenía. Aquella noche, el hombre pequeño, luego de haber estado en un bar con compañeros de facultad, regresaba a su casa. Cuando quiso abrir la puerta con llave, se dio cuenta de que la misma había sido forzada. Entonces entró y vio el caos en su living, en su dormitorio, sin embargo, no faltaban los muebles, ni el reloj, ni el dinero. No se trataba de un robo, sus libros, en cambio, estaba revueltos, al igual que, sus apuntes, su material informativo, todo, todo eso reducido  a un cúmulo atiborrado de papeles.
Salió y allí estaba el otro, el hombre más alto, esperándolo en las sombras, junto al farol. Comenzó a caminar. El otro lo seguía, en silencio. Dobló la esquina, el otro – ¿su sombra? – también lo hizo. Después de unos metros, digamos quince o veinte, se detuvo. Las miradas se enfrentaron, abiertas a una oscuridad más rotunda y cierta que la de aquella noche, avanzada, fría. Entonces, vino aquella carrera corta.
A los pocos minutos, dos automóviles de color verde oliva se detuvieron frente a la escena. El hombre más alto, simplemente, se limitó a arrastrar el cuerpo hasta el lugar. Bajaron otros dos sujetos, y todos lo guardaron en el baúl de uno de los coches. Luego, ambos vehículos se perdieron corriendo a toda velocidad, hasta perderse en la negrura.
                                                             San Lorenzo, 10-06-08